NC 798. LA MENTIRA DE FRANCISCO QUE MOTIVÓ LA SUPRESIÓN DE LA MISA TRADICIONAL
Artículos de referencia:
Wanderer. 01 de julio de 2025. La gran mentira de Traditionis Custodes y la candidez del Papa Francisco. Wanderer. Un blog de reflexión y análisis sobre temas religiosos. Recuperado de: https://elwanderer.com/2025/07/01/la-gran-mentira-de-traditionis-custodes-y-la-candidez-del-papa-francisco/
Wanderer. 10 de julio de 2025. La gran mentira de Traditionis Custodes. Segundo informe. Wanderer. Un blog de reflexión y análisis sobre temas religiosos.Recuperado de: https://elwanderer.com/2025/07/10/la-gran-mentira-de-traditionis-custodes-segundo-informe/
Los comentarios a estas notas son breves, por no por eso son menos importantes. En realidad, son reveladores de las intenciones de Francisco y su grupo en el Vaticano, para impedir que se celebre la Santa Misa en el Rito Romano antiguo, el de la Iglesia de Siempre, anterior al Concilio Vaticano II.
Citamos algunos antecedentes:
La Misa Tradicional, conocida también como Misa Tridentina, se celebró en su formato actualmente conocido -en latín y con el sacerdote vuelto hacia el altar (Ad orientem)- desde hace más de 500 años. Pero esta versión, ordenada por el Concilio de Trento (1545-1563), fue recogida con sus elementos esenciales de la tradición de los primeros años de cristianismo, cuando aún vivían los Apóstoles. Más adelante fue codificada por San Gregorio Magno, alrededor del año 600.

Durante el Concilio de Trento, San Pío V emitió una serie de documentos que establecen las normas y el Rito de esta Misa. Entre otras indicaciones, en su Bula Quo Primum Tempore, indica que esta forma (Misa Tradicional) es la correcta para celebrar el Santo Sacrificio de la Misa, y que debe guardarse a perpetuidad, es decir, que es la forma apropiada, y que no puede cambiarse, y menos eliminarse. Una indicación concreta del Concilio de Trento fue que el Canon de la Misa, la parte que corresponde a la Consagración, no debía modificarse, bajo pena de incurrir en excomunión[1].
Con la llegada del Concilio Vaticano II, el rito de la Misa fue cambiado, a pesar de las indicaciones del Concilio de Trento. La justificación fue que era necesario adecuarla al mundo contemporáneo. Entonces nació el "Novus Ordo", la "nueva misa", también conocida como la "misa de Pablo VI", o la "misa modernista".
La Misa Tradicional continuó celebrándose en algunos pocos conventos y parroquias, cada vez en menor número, pues se decía que celebrar el rito antiguo "rompía la unidad de la Iglesia". El nuevo rito, la nueva Misa, fue impuesta con carácter obligatorio en todo el mundo.
Tenemos que decir que unos pequeños grupos de sacerdotes y obispos católicos siguieron fieles a las indicaciones -totalmente válidas- del Concilio de Trento, y continuaron celebrando la Misa Tridentina, y lo siguen haciendo hasta el día de hoy.
Sin embargo, en el marco de la iglesia postconciliar, en 2007, Benedicto XVI emitió un Motu Proprio titulado Summorum Pontificum, el que autorizaba a cualquier sacerdote que así lo deseara, a celebrar el rito antiguo, la Misa Tradicional.
¿Una broma de Bergoglio…?
Con la llegada de Bergoglio al Vaticano, ordenó a la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el Cardenal Francisco Ladaria, que hiciera una consulta a todos los obispos del mundo, sobre la conveniencia de seguir autorizando el Rito Tradicional. Se diseñó una encuesta para tal efecto, que fue enviada en la primavera de 2020 a todas las diócesis. Los resultados empezaron a llegar, y se elaboró un informe en febrero de 2021. Pero no se dio a conocer ese reporte.
En julio de 2021 Francisco emite una Carta Apostólica en forma Motu Proprio titulada Traditionis Custodes. En esta carta se cancela la Summorum Pontificum de Benedicto XVI y se decreta la prohibición para celebrar la Misa Tradicional, salvo en pequeños lugares autorizados expresamente por el Vaticano. La justificación que los obispos opinaron que la celebración de la Misa Tridentina era un peligro para la unidad de la Iglesia. En palabras de Francisco:
[Las encuestas] revelan una situación que me preocupa y entristece, y me persuade de la necesidad de intervenir… Lamentablemente, el objetivo pastoral de mis predecesores… a menudo ha sido gravemente desatendido. Una oportunidad ofrecida por San Juan Pablo II y, con aún mayor magnanimidad, por Benedicto XVI… fue explotada para ampliar las brechas, reforzar las divergencias y fomentar desacuerdos que dañan a la Iglesia, bloquean su camino y la exponen al peligro de la división.
En resumen, se suprime la Misa Tradicional. Pero lo que parece una burla, es el mismo título de la Carta Apostólica: Traditionis Custodes (Custodios de la Tradición) pues justamente trata de lo contrario: acabar con la Tradición. Es parte de esa neolengua que utiliza la propaganda globalista, en la que usa un término para describir lo contrario; por ejemplo, "salud reproductiva", como sinónimo de aborto; "acogida" para justificar la invasión islámica en la Europa cristiana; "Cumbre para la Paz en Ucrania", cuando en realidad fue un instrumento para promover la guerra contra Rusia. Y ahora, "Custodios de la Tradición", para suprimir la Misa Tradicional.

Pero no contaba el Vaticano en que se conocería la verdad. Y esa verdad desacredita el discurso de Bergoglio. A principios de este año la reconocida periodista norteamericana, Diane Montagne, especializada en temas relacionados con la Iglesia Católica, dio la primicia sobre una gran mentira. Encontró el Reporte de la "Consulta a los Obispos acerca de la aplicación del Motu Proprio Summorum Pontificum", elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en el cual se desmiente a Francisco en los motivos por los cuales se redactó Traditionis Custodes. No era cierto que los obispos opinaban que la Misa Tradicional debería suprimirse, sino por el contrario: afirmaban que era una buena decisión y que había contribuido a la pacificación de los fieles.
Este Reporte ya ha probado su veracidad, como lo demuestran los dos artículos seleccionados al inicio, y en él se consigna la respuesta verdadera de los obispos sobre la Misa Tradicional: Montagne lo cita textualmente:
…la mayoría de los obispos que respondieron al cuestionario, afirmaron que realizar cambios legislativos a Summorum Pontificum causaría más daño que beneficio… expresan en última instancia satisfacción con esta medida, la cual consideran como inteligente… En los lugares donde el clero ha cooperado estrechamente con el obispo, la situación se ha pacificado completamente.
Entonces tenemos dos problemas muy graves: Francisco, que dice representar a la Iglesia Católica, miente descaradamente. Manipuló la información para hacer creer a los católicos que la supresión de la Misa Tradicional obedecía a una petición universal de los obispos. El segundo problema es que la Iglesia Vaticana queda en ridículo, planteando serias dudas sobre su credibilidad, como una institución que promueve lo bueno y lo verdadero.
Es una vergüenza que alguien como Francisco mienta para suprimir la Misa de Siempre, la Tridentina. ¿Quién va a confiar en una Iglesia que miente descaradamente? Y nos queda una pregunta más difícil de responder: ¿Quiénes están detrás de Francisco, que quieren acabar con la Santa Misa?
[1] Denzinger, E. (1963). El Magisterio de la Iglesia. Barcelona. Herder. D-953.
