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Quedan los laicos para defender el Magisterio. INFOVATICANA. Por Redaccioninfovaticana. 22ago22.
https://infovaticana.com/2022/08/22/quedan-los-laicos-para-defender-el-magisterio
Resumen:
En la Iglesia las cosas parecen estar hoy en día al revés. Antaño era la cúpula eclesiástica, los que tienen el deber de enseñar en la Iglesia, los que llamaban al orden a la base eclesial cuando se descarrilaba.
Hoy, sin embargo, es la base eclesial, los sacerdotes pero sobre todo los laicos, la que pide cuentas a la jerarquía por lo que dicen las autoridades, la que le recuerda que hay documentos anteriores del Magisterio que dicen lo contrario de lo que ahora sugieren, que hay cuestiones teológicas que están cerradas porque el Magisterio ya se ha pronunciado definitivamente sobre ellas, en fin... la que la corrige. Si antes era el papa o el obispo quien corregía una posición teológica aventurada, hoy son los pobres laicos quienes deben advertir a la jerarquía... sobre su propio magisterio. Han sido los laicos quienes cuestionan y piden correcciones.
Son ya tantas las posturas cotidianas desde las altas esferas eclesiásticas, pontificias y diocesanas presionando hacia una ruptura, hacia la novedad, que los fieles se ven obligados a recordarles que lo viejo también existe y que si quieren apuntar a lo nuevo deben garantizar, pero sin ardides, subterfugios y notas a pie de página, que no entra en conflicto con lo viejo.
Lo más grave es que esto no ocurre por casualidad, sino que lo exige el planteamiento de la nueva teología del postmodernismo.
Ahora nos toca a los fieles de la base eclesial, especialmente a los laicos, ir al magisterio tradicional y señalar las
contradicciones respecto a las declaraciones actuales.
COMENTARIOS
Afortunadamente no son sólo laicos, sino también un pequeño número de obispos y algunos sacerdotes, quienes tratan de mantenernos firmes en la fe.
Lo que sí es un hecho es que la iglesia vaticana, con Francisco a la cabeza, ha estado incurriendo en continuas contradicciones con lo que ha enseñado la Iglesia durante dos milenios. El hecho de que las nuevas ideas choquen con las enseñanzas se previas al Concilio Vaticano II no reducen en nada su valor, pues es Magisterio de la Iglesia. El cristianismo no nació en el S. XX, con este Concilio que solo ha confundido y dividido a la cristiandad. La doctrina enseñada por N. S. Jesucristo y sus apóstoles, así como sus legítimos discípulos que se han sucedido a través de los siglos, es tan válida y cierta, tanto en los primeros años del cristianismo como en nuestro tiempo. Lo que no es válido. Y por lo tanto es un error, es todo aquello que la contradice.
Los errores que se promueven en esta nueva iglesia son tan numerosos y evidentes que no hace falta buscarlos con lupa. La moral relativista de Amoris laetitia, el ecumenismo idolátrico de la Declaración de Abu Dhabi, el panteísmo de Laudato si, los atentados contra el celibato sacerdotal, la propuesta de recibir a los homosexuales sodomitas en la Iglesia y aún en el Orden Sacerdotal, la bendición a las parejas del mismo sexo, los ataques de Traditionis custodes a la Santa Misa Tridentina, la negación de dogmas esenciales de la fe, como la Redención, la existencia del infierno, o la virginidad de la Santísima Madre de Dios; las beatificaciones y canonizaciones "al vapor" y sin el rigor de antaño, necesario para asegurarse no sólo de la santidad de los candidatos, sino también de ser un ejemplo para los fieles, etc. Son tantas las desviaciones, que ya debemos desconfiar de todo lo nuevo que propone esta iglesia postconciliar.
Es cierto que los laicos han tenido que levantar la voz para señalar los errores de quienes se presentan como dirigentes de la iglesia vaticana. Entre ellos tenemos que mencionar a los escritores agrupados en diferentes revistas digitales como Duc in Altum, de Aldo María Valli, Stilum Curiae, de Marco Tossatti, One Peter Five de Peter Kwasniewski, Adelante la Fe, y otros sitios más. Si bien no todas las opiniones corresponden con la verdad, sí constituyen una muralla en la defensa del cristianismo.
Hay otro grupo de teólogos, sacerdotes y laicos que desde un principio advirtieron los errores emanados del Concilio Vaticano II y prefirieron quedarse al margen, firmes en la fe, dentro de la Iglesia Católica, pero fuera de la iglesia vaticana. Entre ellos destacan en México el P. Joaquín Sáenz Arriaga y la Srita. Gloria Riestra.
En la conducción de estos grupos se encuentran algunos obispos, órdenes religiosas y sociedades sacerdotales, pequeñas, pero sumamente valiosas, que alientan y dan el soporte espiritual a los verdaderos católicos.
Pero es cierto que ahora toca levantar la espada y el escudo a los laicos, que tienen
el deber de defender su fe, ante la traición y cobardía de quienes deberían ser sus
capitanes.
